Un día en mi trabajo

Ser fotógrafo es genial. Conoces a mucha gente, haces sesiones en diferentes lugares y cuando editas las fotos lo haces en tu casa. No cambiaría mi trabajo por nada del mundo.

Por si no lo sabéis, os cuento en qué consiste una sesión de fotos:

Después de haber elegido modelo, maquillaje, peluquería, estilismo y una localización, llega el día de la sesión. Suele ser prácticamente el día completo. Quedamos en el estudio o la localización que hayamos elegido (estudio, hotel, exteriores, una casa...) y comenzamos con peluquería y maquillaje. El estilista va sacando toda la ropa que la modelo llevará en la sesión, mientras ella está en peluquería y maquillaje y yo voy hablando con ella y contándole todo.

       

Las horas van avanzando y aún no hemos empezado. Cuando ya la modelo está lista y vestida comienzan las fotos. Ahí comenzamos y es cuando ya no paro, el trabajo previo no sirve de nada si las fotos no quedan bien, así que la concentración tiene que ser máxima. Hay un momento en el que hay que hacer una parada, descansar y reponer fuerzas.

Para días así, donde trabajas muchas horas y donde hay momentos en los que te ruge el estómago y necesitas un extra de energía, las barritas de proteína de Bicentury son perfectas. Las llevo en la mochila con el resto de mi equipo y entre horas son perfectas para  media mañana. Porque a pesar de desayunar bien, cuando te metes esos madrugones para preparar una sesión, a media mañana te vienen genial, tienen distintos sabores muy ricos y encima tienen una combinación de proteínas con distintas velocidades de digestión que se absorben progresivamente.



El trabajo continua después del descanso. Todos dando el máximo y disfrutando con nuestro trabajo. Porque aunque son jornadas de catorce horas, la realidad es que todos disfrutamos al máximo.


 Así son los días en los que tengo una producción fuera. Luego toca editar.  Te pasas días delante del ordenador eligiendo, comparando y editando con diferentes programas. Una vez has acabado, envías las fotos. La satisfacción llega cuando después de tantas fases y tanto trabajo ves tu obra publicada. Cada uno de los que hemos formado parte de la producción lo vemos y nos sentimos orgullosos del trabajo realizado. La dura vida del fotógrafo, no la cambiaría por nada.